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Cumbre de Gobernadores “Preparemos para la paz”

“Con un solo colombiano menos que no muera por la guerra ya habrá valido la pena el proceso” dice experto internacional en temas de paz.

  • Inicia en Medellín, Cumbre de Gobernadores Preparémonos Para la Paz.
  • 32 Gobernadores, Gobierno Nacional y expertos internacionales se reúnen hoy para avanzar en la construcción de la paz desde los territorios.

Medellín, 15 de agosto de 2013-. El gobernador de Antioquia y anfitrión de la Cumbre, Sergio Fajardo, celebró el compromiso que tienen las regiones frente a la paz y aseguró que “hay  que desarrollar una pedagogía en ese sentido. El Gobierno debería congregar más a todo el país alrededor del propósito fundamental de la paz.  Tenemos que pasar la página de la guerra”.

En el centro de convenciones Plaza Mayor en Medellín, más de 1500 personas se congregan hoy para comenzar el debate, que involucra todos los sectores de la sociedad.

El presidente de la Federación Nacional de Departamentos y gobernador de Cesar, Luis Alberto Monsalvo, aseguró que “se busca enviar un mensaje al país, de trabajo articulado entre el Gobierno Nacional y los Gobiernos Territoriales en la construcción de la paz”.

Así mismo, Germán Chica, director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos agregó que “desde que el Gobierno Nacional anunció el inicio de las negociaciones en La Habana, los gobernadores le han dado un apoyo irrestricto e incondicional al proceso de paz, hoy se plantea este reto de cómo se va afrontar un potencial posconflicto desde los territorios”.

Héctor Rosada-Granados, exsecretario de la Presidencia de Guatemala para la paz, negociador oficial ante la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) durante el proceso de paz entre 1993 y 1995 y actual presidente del Centro de Estudios Estratégicos en Seguridad para Centroamérica (CEESC) afirmó que “los colombianos van a tener que vivir lo que nosotros estamos viviendo en Guatemala y es enfrentar la complejidad de construir y seguir adelante”.

Para este experto internacional, se debe “llegar a una meta estratégica como el cese al fuego, el final de la negociación y el inicio del posconflicto y de esta forma comenzar a construir cambios reales al interior de la sociedad”.

El panel de expertos, está integrado además por el expresidente de Colombia, Belisario Betancur y los invitados internacionales en procesos de paz y posconflicto Cornelis Steenken, Celia Mckeon y Fabrizio Hochschild.

‘La paz vale la pena’

El sociólogo, politólogo y antropólogo Héctor Roberto Rosada Granados, uno de los invitados principales al evento, hablará de su experiencia como negociador en el proceso de paz que alcanzó su país, Guatemala. Advierte eso sí que hay que tener paciencia para superar el conflicto y lo más importante: superar las causas que generaron la guerra.

No es la primera vez que Héctor Roberto Rosada Granados viene a Colombia. Es más, este año ya lo ha visitado cuatro veces, siempre invitado para el mismo objetivo: contar su experiencia como negociador de paz en el acuerdo que firmó la guerrilla de su país, Guatemala, con el Gobierno hace ya casi 20 años. “En esas visitas hablé por ejemplo ante las comisiones de paz del Congreso responsables del tema, y tuve también reuniones con el personal del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder) responsable del cumplimiento del primer acuerdo de paz”, dice.

Colombia se prepara para la paz. Y para la etapa del posconflicto. Este 15 de agosto, en Medellín, se realiza la cumbre de gobernadores “Preparémonos para la paz”, que busca enviar un mensaje al país de trabajo articulado entre el Gobierno Nacional y los Gobiernos Territoriales en la construcción de la concordia y reafirmar el compromiso de los mandatarios seccionales con el proceso de negociación que se adelanta en La Habana con las Farc. Asistirán los 32 gobernadores de Colombia, el presidente de la República, Juan Manuel Santos, y expertos internacionales en temas de procesos de paz y posconflicto como el ex presidente de Guatemala Vinicio Cerezo, el sociólogo, politólogo y antropólogo Héctor Roberto Rosada Granados.

“Debemos tener mucho cuidado con lo que va a ocurrir en el caso que se firme un acuerdo de paz, porque eso va a pasar en nuestro territorio. El tema de una posible reinserción no es sencillo, no es un proceso elemental y por eso desde ya los gobernadores debemos proponer alternativas para que no se nos vaya a convertir en una frustración”, afirma Sergio Fajardo, anfitrión de la cumbre.

En ello se muestra de acuerdo el ex negociador de paz Rosada Granados, para quien el primer paso para avanzar en el proceso es contar con los opositores del mismo. “No solo hay que invitarlos a participar, porque su respuesta va a ser negativa, sino que hay que mostrar resultados. Y hacerles ver que hay otros sectores estratégicos de la sociedad que están de acuerdo con el proceso, que le tienen fe a este proceso”, señala.

“Mientras más se consiga apoyo, mientras más se refleje en los medios de comunicación, les va a ser más difícil no estar de acuerdo con este proceso”, añade.

Para el experto, quien fue secretario de la Presidencia de la República de su país para la paz y negociador oficial ante la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) durante el proceso de paz (1993-1995), el camino es complejo y no es a corto plazo. “Hoy, casi 20 años después, aún hay sectores que no querían este proceso y es más: no lo siguen queriendo –advierte–. Y de hecho son sectores muy poderosos que obstaculizaron el desarrollo del proceso”.

Según afirma, en su intervención en la cumbre Rosada Granados no intentará convencer a los asistentes de la necesidad de la paz, sino a dar un testimonio razonado que tendrá como punto de arranque la experiencia que vivió, de lo que funcionó y de lo que no funcionó. “Ustedes van a tener que vivir lo que nosotros estamos viviendo –indica– y enfrentar la complejidad de construir lo que se puede construir y seguir adelante con lo que se puede seguir adelante. Y llegar a una meta estratégica que puede ser, por ejemplo, el cese al fuego, el final de la negociación y el inicio del posconflicto. Y así empezar a trasladar la negociación al interior de la sociedad, incluyendo los sectores que se oponen a la negociación”.

Apunta eso sí que los procesos de Colombia y Guatemala no son similares. “La ventaja en el caso de mi país es que más de la mitad de los guatemaltecos tiene ascendencia indígena y un muy alto porcentaje estaba totalmente de acuerdo con el proyecto. Pero no fue fácil. Desde el principio asumimos la necesidad de generar espacios para conseguir nuevas adherencias al proceso. Espacios en donde participara la sociedad y ella remitiera sus opiniones sobre los mismos temas tratados en la mesa de negociaciones. La oposición no participó”, asevera.

Guatemala, además, enfrentaba otros problemas en sus conversaciones de paz. “Fue tan complicado el asunto, que cuando resolvimos esos temas no estábamos seguros de que los sectores opositores hubieran quedado conformes con el resultado. A eso se sumó un enorme problema: la gente no creía que el Ejército fuera a aceptar los resultados. Pero así fue: no solo participó, sino aceptó los resultados”, declara.

En cuanto a la participación política para personas que tienen asuntos pendientes con la ley, manifiesta que ese problema debe resolverlo el Estado. “Hay dos opciones: una es la amnistía dentro de los términos legales y la otra es la renuncia de la capacidad punitiva del Estado. Son dos figuras que se han dado a nivel latinoamericano con ejemplos como la Ley de Punto Final o la ley de Obediencia Debida, en Argentina, Chile y Uruguay, en donde el Estado asume que perdona ciertos delitos. En el caso guatemalteco, al final se aceptó que la Ley de Reconciliación incluyera un perdón general”, dice.

Al mirar el caso colombiano, señala tajantemente que en donde sí ve problema es con relación a los delitos de lesa humanidad. “Esos no quedaron incluidos en el proceso de Guatemala. Estoy hablando de desaparición forzada, tortura, genocidio, etc. Es un tema que deberá trabajarlo el Estado colombiano con el Congreso y con la anuencia del poder judicial”.

Al referirse a la llamada justicia transicional, sostiene que ella es vista a través de cinco pasos: la verdad, la justicia, la reparación, el perdón y el olvido. “No se puede otorgar el perdón y olvido si antes no hay verdad, justicia y reparación. En Guatemala lo que hicimos fue formar una Comisión de Esclarecimiento Histórico, que en El Salvador se llamó Comisión de la Verdad. En Colombia se podría formar una de estas comisiones integrada con las reservas morales de Colombia para que investigue qué pasó”, aconseja.

Otro de los puntos que el experto tocará en su charla ante los gobernadores del país y el presidente de la República es que no existe modelo replicable de procesos de paz, porque las realidades son distintas y los tiempos diferentes. “No hay una receta única como si fuera una sopa de sobre”, dice.

Y finalmente señala que “el posconflicto en Colombia ya empezó, pero ustedes no se han dado cuenta. El solo hecho de que haya una negociación en camino lo demuestra”. Pero advierte que el posconflicto tiene dos etapas determinantes. “La primera es estar seguros de qué es lo que va a permitir superar el posconflicto, en cómo voy a construir ese país diferente. La segunda es aún más complicada que la primera: cómo superar las causas que generaron la guerra. Tienen ustedes un paquete complejo: superar el pasado, sentar el presente y visualizar el futuro”.

Y termina con un mensaje de optimismo. “Con un solo colombiano menos que no muera por la guerra ya habrá valido la pena el proceso. En Guatemala valió la pena que nos hubiéramos puesto de acuerdo”, concluye.

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